Pros y contras de la exposición de las infancias a las pantallas

 Las pantallas ya forman parte de nuestra vida cotidiana. Son necesarias y no hay forma de convivir si
n ellas. Pueden ser un aliado a la hora de un viaje largo o la espera en un consultorio médico.
Así como antes las generaciones más viejas nos criábamos con la televisión, las infancias de ahora se crían con tecnología. Es parte de la cultura. 
Cuando las infancias actuales lleguen a la adultez cambiará nuevamente la tecnología, vendrán nuevos medios. 
El desafío de hoy es enseñar y guiar a las infancias a apropiarse de la tecnología de un modo que sea constructivo y saludable.
Diversos organismos de salud, como la Academia Americana de Pediatría (AAP), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), emitieron recomendaciones sobre el uso de estas herramientas para edades tempranas. Recomiendan que niños menores de 2 años no usen de forma cotidiana el teléfono.
A partir de los 24 meses, se recomienda que los niños pequeños usen la pantalla acompañados por algún adulto. Como también la calidad de lo que ven en las pantallas. Es mejor si son videos de canciones, cuentos y movimiento. Sin embargo, el tiempo de pantalla pasivo no debe reemplazar la lectura, el juego o la resolución de problemas.

El uso excesivo de la pantallas puede generar:

- Obesidad
- Horarios inadecuados de sueño y no dormir lo suficiente
- Problemas de conducta
- Retrasos en el desarrollo del lenguaje y de las habilidades sociales
- Violencia
- Problemas de atención
- Menos tiempo de aprendizaje

Como establecer límites:

- Fomentar el juego sin tecnologías cerca, (esto también cuenta para los adultos, recuerda que somos un ejemplo. Si a ellos les decimos una cosa y nosotros hacemos otra. El reclamo no tiene la fuerza suficiente).
- Crear zona y horarios fuera de tecnología.
- Hacer cumplir las reglas. Si le dijimos que una hora antes de dormir no puede usar las pantallas tener la fuerza de voluntad para cumplirlo.
- Ayudarse de aplicaciones que controlen el tiempo que el niño está puede usar el dispositivo.
- Que las pantallas no estén dentro del dormitorio de los pequeños durante la noche.


Si retrasas la introducción de pantallas y evitas que las tabletas o los teléfonos se conviertan en una parte rutinaria del hogar, los viajes en coche o las salidas, es más probable que tu hijo continúe encontrando alegría en el juego, la creatividad y el movimiento o simplemente estar en presente en el momento. 
También le das la oportunidad de aprender a manejar sus emociones con tu apoyo, en lugar de recurrir a una pantalla para sentirse mejor. Esta habilidad – saber autorregularse y afrontar las emociones – será un regalo que llevará consigo toda la vida.


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