El juego libre surge de forma espontánea, sin ser dirigido ni interferido por el adulto. Es un juego sin género ni rol específico. El niño decide cuándo comienza y cuando termina, cómo y con qué jugar; inventa o imagina su puesta en escena. Mediante este tipo de juego el pequeño asimila su entorno, sus vivencias y las interioriza.
Imita, repite comportamientos y roles que ve en los adultos, que les sirve de entrenamiento para su futuro como adulto. El niño observa, imita para comprender el mundo que lo rodea.
¿Cómo podemos fomentarlo?
-Darles tiempo en un lugar tranquilo y cómodo donde los niños se sientan libres para crear sus propios juegos.
-En el juego libre no hace falta tantos materiales. Aprenderá a jugar por ejemplo en una alfombra, con un cojín, pañuelos, con su propio cuerpo, manipulando y recreando juguetes y otros objetos.
-Se moverá guiado por sus instintos, su imaginación y fantasía, porque de lo que se pretende es que los niños usen la materia prima para crear e 'inventar' juguetes y juegos, sin reglas o normas, sin limitaciones ni interferencias.
Juegos y actividades para estimular la creatividad de los niños:
Contar cuentos y crear historias: leerles cuentos fomenta la imaginación y la fantasía de los niños. Es una actividad que por lo general les gusta mucho. Además, podemos animarlos a crear historias a cambiarle el final del cuento o crearle nuevos personajes.
Visitar museos: Hay un montón de actividades orientadas para chicos en los museos. Ver cuadros, esculturas o fósiles puede ayudar a los niños a tener más recursos para abrir su mente a nuevas cosas y experiencias.
Hacer obras de teatro o títeres: Es una actividad super placentera para hacer con los niños. Buscar el vestuario, pensar un diálogo. También podemos hacer títeres. Esta actividad no solo fomenta la imaginación, también ayuda a mejorar el vocabulario.



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