Con
motricidad se hace referencia a la capacidad del organismo para realizar
diferentes movimientos y gestos, los cuales pueden ser de mayor a menor
complejidad y hacer varias acciones combinadas a la vez.
Al nacer un pequeño tiene movimientos involuntarios e inconscientes. A medida que van creciendo esto movimientos van volviéndose intencionados, al principio con poca coordinación hasta que ya son completamente capaces de coordinar y dirigir todos los movimientos.
Este conjunto de actividades se divide en dos grandes grupos, la motricidad fina y la gruesa.
Al nacer un pequeño tiene movimientos involuntarios e inconscientes. A medida que van creciendo esto movimientos van volviéndose intencionados, al principio con poca coordinación hasta que ya son completamente capaces de coordinar y dirigir todos los movimientos.
Este conjunto de actividades se divide en dos grandes grupos, la motricidad fina y la gruesa.
Motricidad
gruesa: hace referencia a las capacidades motoras de una persona en las que se usan
grupos musculares grandes. Al usar estos músculos, nos permite hacer
movimientos en los que se activa todo el cuerpo o gran parte de una extremidad,
como por ejemplo gatear, caminar, saltar, escalar, montar en bicicleta, nadar y
otros muchos más.
Motricidad fina:
implican grupos musculares pequeños, los cuales, mayormente, se encuentran en
las manos, especialmente en las muñecas y dedos. Se refiere a tener un mayor
control de los movimientos de los dedos de las manos, permitiendo agarrar
objetos, escribir, cortar con la tijera o atarse los cordones.
Las habilidades finas se pueden desarrollar y mejorar a lo largo de la vida. No obstante, especialmente en la infancia, hay cambios significativos en cuanto al desarrollo de estas capacidades, las cuales van a la par de la mejora de ciertas destrezas fomentadas por el sistema educativo.
Por eso es tan importante fomentar el desarrollo de estas capacidades en los primeros años de la infancia. Para ello debemos tener en cuenta la edad de los peques, como también sus capacidades psicomotrices.
Las habilidades finas se pueden desarrollar y mejorar a lo largo de la vida. No obstante, especialmente en la infancia, hay cambios significativos en cuanto al desarrollo de estas capacidades, las cuales van a la par de la mejora de ciertas destrezas fomentadas por el sistema educativo.
Por eso es tan importante fomentar el desarrollo de estas capacidades en los primeros años de la infancia. Para ello debemos tener en cuenta la edad de los peques, como también sus capacidades psicomotrices.
Las
actividades manuales como dibujar, pintar, escribir son de vital importancia.
Muchas de ellas se practican en el jardín de infantes. Pero no debemos perder
de vista que en la familia debemos acompañar ese esfuerzo. Con juguetes, juegos
y actividades acordes a los gustos y necesidades de cada pequeño. Para lograr que
crezcan sanos y felices.
Y recuerda que ante cualquier duda puedes consultar al pediatra de cabecera.
Y recuerda que ante cualquier duda puedes consultar al pediatra de cabecera.



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