ROMANCE DE LA GAVIOTA Y EL PEZ VOLADOR
(cuento en verso)
En las playas más australes
donde habita el cormorán,
donde América termina,
donde es más azul el mar
vive el pingüino más viejo
de toda aquella región
que conoce mil historias
y este cuento me contó:
“Había un pez volador
–me dijo el pingüino sabio–
que suspiraba de amor
en un golfo solitario
por una gaviota blanca,
alado copo de luna,
que con las olas del mar
se daba baños de espuma.
La gaviota se paseaba
con sus aires de princesa
y en la arena dibujaba
con el pico una promesa
y el pez volador lloraba
todo el día sin consuelo
pero ella sólo miraba
de otros pájaros, el vuelo.
Desesperado de amor
por esa dama tan bella
voló el pez volador
más alto que las estrellas.
La gaviota deslumbrada
por ese asombroso vuelo
suspiró enamorada
y lo persiguió hasta el cielo”.
Así termina el romance
de la gaviota y el pez,
se casaron y tuvieron
un plateado gavipez.

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