Cuando llega fin de año la rutina se distorsiona con un montón de actividades extras, como muestras de fin año, entregas de diplomas. A veces está el viaje de egresados o algún campamento.
Y si le sumamos el cansancio de todo el año, el resultado puede ser una bomba de tiempo para peques y adultos.
Pero no siempre hablar de estrés es algo malo o perjudicial para la salud. Los niños y adolescentes sienten estrés cuando hay algo que requiere que se preparen, adapten o protejan.
Sienten estrés cuando algo que les importa está en riesgo. Con frecuencia, los cambios causan estrés; aun cuando el cambio sea para mejor.
Es recurrente que los peques estén más sensibles en este periodo, pueden sentirse frente a situaciones cotidianas más irritables, reaccionando con más impulsividad y tolerando menos la frustración. Incluso pueden presentar malestares físicos como dolores de estómago, de cabeza o musculares.
¿Cuándo el estrés es positivo?
En cantidades pequeñas y cuando los peques cuentan con el apoyo adecuado, este tipo de estrés positivo les permite desarrollar habilidades y fortalezas internas que reciben el nombre de "resiliencia".
Si el estrés o la adversidad son muy intensos, graves, duraderos o repentinos, pueden superar su capacidad para afrontar la situación.
El estrés puede ser nocivo cuando los peques no dejan de estar estresados ni un minuto o cuando no cuentan con el apoyo o las habilidades que necesitan para afrontarlo.
¿Qué pueden hacer los padres?
Los cuidadores pueden ofrecer mayor apoyo y estabilidad.
Hay que escucharlos y hablar con ellos.
Ayudarlos a sentirse seguros y amados. De ser posible, hacerles saber lo que debe esperar. Hablar sobre lo que ocurrirá, qué puede hacer para enfrentar la situación y de qué manera lo ayudará.
Consolalo y demostrale tu cariño. Establecer rutinas sencillas que lo ayuden a sentirse a gusto. Como ir por un camino a la escuela que le guste, o hacer un saludo especial en la puerta antes de entrar a la escuela. También se puede hacer alguna rutina especial a la hora de llegar de la escuela o en algún momento del día en el que puedan conectar y salir de la rutina.
Recordá siempre que podés consultar con tu pediatra y pedir ayuda a un profesional de ser necesario.


Comentarios
Publicar un comentario