La niñez media, también conocida como la etapa de latencia, es un período de relativa estabilidad. Durante esta etapa del desarrollo infantil, los peques siguen creciendo tanto física como emocionalmente y comienzan a establecer su identidad, carácter y pensamiento crítico.
La fuerza y la coordinación muscular mejoran rápidamente en estos años. Tienen destrezas motoras más complejas por lo que se vuelven buenos en las actividades físicas.
El ingreso a la escuela primaria y el aprendizaje de la lecto-escritura hacen una diferencia muy importante en su desarrollo. Son mucho más independientes y autónomos. La relación con sus pares y docentes cumplen un rol importante aunque tendran mayor afinidad con personas de su mismo sexo. Se vuelven más independientes de la familia. Comienzan a entender más el punto de vista de los otros.
Al final de esta etapa comienza el inicio a la
pubertad, o el desarrollo sexual, es una etapa de cambios importantes, tanto en los niños como en las niñas. La edad a la que se inician normalmente los cambios corporales de la pubertad varía de forma considerable.
Es un momento para estar atentos a la alimentación saludable, hablar mucho sobre los cuerpos, los cambios que se producen en esta etapa y fomentar la autoestima.
Características generales en esta etapa:
Aprende a no exteriorizar todo, aflora la interioridad.
Se vuelven tremendamente imitativos, por lo que se vuelve importante que tengan un buen ejemplo de los adultos que lo rodean.
Se vuelven más objetivos y capaces de ver la realidad.
Tienen un pensamiento crítico y convicciones que defienden con más convicciones.



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