Todo lo que sucede en los primeros años de vida es clave para el aprendizaje y el desarrollo de habilidades.
Cuando somos adultos, aprendemos de una manera bastante diferente a la de los peques. Ellos aprenden a través de la experiencia sensorial (tocar, oler, chupar), de ahí la importancia de estimular los sentidos. ¿De qué manera lo podemos hacer desde casa? Te explicamos el por qué y el cómo llevarlo a cabo!
Los peques aprenden a través de la curiosidad, explorando y descubriendo su entorno. De esta manera su cerebro está formando bases y estructuras ligadas a la experiencia y al recuerdo para ayudarle a realizar ciertas acciones, como moverse en la cama sin caerse o meterse alguna cosa a la boca y no atorarse.
Qué beneficios podemos brindarle a nuestros peques a través de la estimulación temprana:
Mejora la capacidad de concentración, memoria y creatividad.
Impulsa sus competencias motrices. No olvidemos que motricidad y lenguaje van de la mano durante el neurodesarrollo.
Facilita la adquisición del lenguaje: articulación del habla, comprensión y expresión oral, capacidad de retener más vocabulario.
Despierta el interés por explorar y aprender; y, todavía más importante, va a disfrutar aprendiendo.
Establece las bases para una rutina de trabajo que le ayudará a su inclusión en la etapa escolar. Los peques serán mucho más autónomos tanto en el aprendizaje como en el cuidado personal.
Favorece las habilidades sociales del pequeño (empatía, asertividad, convivencia…) y su buena adaptación al entorno.
Y, sobre todo, refuerza la autoestima.
Qué función cumple cada estímulo en el desarrollo de los peques:
La estimulación auditiva no es solo hacer muchos sonidos, se pueden realizar actividades auditivas para favorecer la percepción.
Se pueden usar instrumentos musicales, juguetes u objetos de tu entorno como cajas, latas, ollas, etc. Estaremos estimulando la memoria, lenguaje y coordinación de movimientos.
En la estimulación visual utilizamos colores y formas: grandes, medianas, pequeñas, cuadradas, redondas... Los juegos en el espejo son fantásticos. En general son actividades que se integran con su desarrollo social, cognitivo y motor.
La estimulación táctil es la más utilizada en bebés, ya que es el primer sentido que utilizamos para conocer nuestro entorno. Mediante este sentido, el cerebro estimula el desarrollo cognitivo y psicoemocional. Las manualidades son una gran herramienta excelente para ello, por ejemplo, distintas texturas de telas, madera o lana.
La estimulación olfativa nos ayuda a reconocer el olor de mamá y papá, identificar dónde está su leche materna o algún alimento que le guste. Es uno de los primeros estímulos que desarrollan los bebés.
Y muy ligado al olfato, tenemos la estimulación gustativa. El gusto lo tenemos desde siempre, pero con los años se afina. Este sentido no es solo para diferenciar lo dulce de lo amargo, también nos ayuda en todo el proceso de masticación, deglución, succión o control de labios para no babear, tan necesarios a la hora de empezar a hablar. Lo podemos estimular en casa con las comidas y las texturas, por ejemplo dejarlos tocar la comida que comen. Usar distintos platillos con colores y sabores variados para que pueda tener su propia experiencia y de a poco identificar cual le gusta y cuáles no.
Pero sobre todo y más importante es el acompañamiento de los seres queridos que rodean al pequeño. Tomarse el tiempo para jugar, explorar y disfrutar juntos. Los juguetes más caros, con luces y sonidos no hacen la diferencia. Lo que motiva a los peques a lo largo de su crecimiento es el cariño y el amor que recibe.



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